Dos personas pueden realizar el mismo ejercicio y necesitar un acompañamiento completamente diferente.
Una puede tener dificultades para ejecutarlo, pero comprender perfectamente las indicaciones y saber cuándo necesita descansar.
Otra puede realizarlo con facilidad y, sin embargo, necesitar ayuda constante para regular la intensidad, corregir errores o sentirse segura.
Entonces, ¿tendría sentido que ambas entrenaran exactamente de la misma manera?
En brìos. creemos que no.
Y por eso hay algo que tenemos muy presente: adaptar un entrenamiento no consiste únicamente en cambiar ejercicios.
La capacidad física es solo una parte
Cuando pensamos en adaptar un entrenamiento, solemos imaginar a una persona que necesita hacer un ejercicio más sencillo porque tiene menos fuerza, movilidad o equilibrio.
Pero las necesidades de una persona van mucho más allá.
También importa si comprende las indicaciones, si sabe gestionar el esfuerzo, si puede entrenar con autonomía o si necesita que alguien le transmita confianza durante la sesión.
Por ejemplo, una persona puede tener una buena condición física y sentirse completamente insegura al entrenar.
Otra puede presentar limitaciones importantes de movilidad y, aun así, desenvolverse con mucha autonomía.
Tener más capacidad física no significa necesariamente necesitar menos supervisión.
Comprender esta diferencia nos ayuda a tomar mejores decisiones.
Tres aspectos que tenemos en cuenta
Para organizar nuestro trabajo, en brìos. utilizamos un sistema de valoración que nos permite observar tres dimensiones de cada persona.
1. Funcionalidad: qué puedes hacer
Nos interesa conocer tus capacidades actuales.
Cómo te desplazas, cómo mantienes el equilibrio, cómo cambias de posición y cómo realizas diferentes movimientos.
No buscamos que todo el mundo alcance un mismo nivel.
Queremos identificar tu punto de partida y las capacidades que podemos desarrollar mediante el entrenamiento.
2. Supervisión: qué acompañamiento necesitas
Dos personas con capacidades similares pueden necesitar niveles de atención muy diferentes.
Algunas comprenden rápidamente las tareas, regulan bien su esfuerzo y entrenan con autonomía.
Otras necesitan explicaciones más frecuentes, ayuda para ajustar los ejercicios o una supervisión más cercana.
Y esto no tiene nada de malo.
La supervisión no es una medida de cuánto vales o de lo capaz que eres. Es una necesidad que puede cambiar con el tiempo.
Nuestro objetivo es ofrecerte el acompañamiento adecuado y ayudarte a ganar autonomía progresivamente.
3. Condicionantes: qué debemos tener presente
También existen circunstancias que pueden influir en la forma de entrenar.
Una lesión previa, una molestia actual, determinadas limitaciones o cualquier otra situación relevante.
No se trata de reducir a una persona a sus problemas.
Se trata de tenerlos presentes para adaptar el entrenamiento cuando sea necesario.
¿Y cómo influye todo esto en tu entrenamiento?
Toda esta información nos ayuda a decidir cómo es más adecuado empezar.
Hay personas que pueden incorporarse a un grupo reducido y desenvolverse bien con la atención que ofrece ese formato.
Otras se benefician de un grupo más pequeño, con mayor posibilidad de adaptar las tareas y ofrecer supervisión individual.
Y algunas necesitan comenzar con entrenamiento personal.
Otros, incluso una derivación a un profesional de la salud.
Pero queremos dejar algo claro:
El objetivo no es clasificar a las personas como mejores o peores. Es encontrar un entorno en el que puedan progresar.
Por eso, no consideramos que un servicio sea superior a otro.
Cada uno responde a necesidades diferentes.
Entrenar en grupo no significa entrenar todos igual
Compartir una sesión no implica tener las mismas capacidades, realizar exactamente los mismos ejercicios o progresar al mismo ritmo.
Podemos trabajar una misma capacidad, como la fuerza, utilizando tareas diferentes según las necesidades de cada persona.
Lo importante no es que todos hagan lo mismo.
Lo importante es que el entrenamiento tenga sentido para cada uno.
Y eso requiere conocer a las personas, observar cómo responden y ajustar las decisiones cuando sea necesario.
Tus necesidades también pueden cambiar
Lo que necesitas cuando empiezas no tiene por qué ser lo mismo que necesitarás dentro de tres meses.
Quizá al principio necesites mucha supervisión y, con la práctica, desarrolles mayor autonomía.
Quizá mejores tu equilibrio, tu fuerza o tu confianza para realizar movimientos que antes evitabas.
Por eso, en brìos. seguimos tu evolución y revisamos periódicamente tus necesidades.
Porque entendemos que el entrenamiento debe evolucionar contigo.
Entrenar debería tener sentido
No creemos en adaptar a todas las personas a una clase.
Creemos en adaptar el entrenamiento a las personas.
Eso significa comprender sus capacidades, respetar sus circunstancias y ofrecerles el acompañamiento que necesitan en cada momento.
No se trata de hacer ejercicios diferentes por hacerlos.
Se trata de tomar decisiones que te ayuden a mejorar.
Porque entrenar de forma individualizada no significa necesariamente entrenar solo. Significa que tu entrenamiento tiene en cuenta quién eres, qué necesitas y hacia dónde quieres avanzar.
No esperes ni un día más.
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